El Acantilado 

La visión de un árbol creciendo en un acantilado surgió durante una meditación, talvez fue durante un sábado. Más tarde ese día vi alguna película que ahora no recuerdo, lo que sí es que a veces después de ver una buena película o leer un buen libro me surgen ganas de escribir. Así fue como pasó esa vez. La inspiración había llegado y había que sentarse a escribir antes de que se fuera. Ya no escribo tan seguido como antes, por eso cuando llega la oportunidad, la inspiración, la energía creativa, no me gusta dejarla escapar. La melodía la tenía guardada desde hacía unas semanas, la había soñado y amanecí con ella en la cabeza, al despertar la grabé en mi teléfono, junto con tantas otras tantas melodías huérfanas, y esperé a que algún día la melodía encontrará su letra. Esa noche la encontró. Tarde 2 horas en escribir la canción. Muy sencilla en sus arreglos musicales, muy corta también. Quería meterle otras cosas pero la canción me decía que así estaba bien, que no necesitaba más.

Si bien la letra y la melodía ya estaban listas, aún tenía que hacerle arreglos a la guitarra. Tardé dos meses en crear algo que me gustara. De inicio la canción era más cercana a la trova, al folk latinoamericano, sin embargo, jugando con la canción incontables veces, poco a poco se fue transformando a una especie de coutry/rock.

La canción tiene una vocalización al final, la vocalización nació con la canción desde el principio. Lo que cambió fue su intención. Al principio era más bien como un llanto. Pero al pasar del tiempo se fue volviendo un canto de influencia indígena norteamericana. Seguramente influenciado por mi entorno. Ahora vivo en una reserva indígena al norte de Canadá, con indígenas de descendencia de las tribus Ojibwey. Si bien muchas tradiciones se han perdido por la occidentalización forzada que han sufrido las minorías indígenas en Canadá, aún así ésta tierra en donde estoy ha sido indígena durante muchos años. Talvez de ahí surge esa voz al final de ésta canción, como una forma de honrar el lugar donde ahora vivo.

Desde siempre me gustó la idea de incluir un sonido de viento en la grabación. Algo que recalcara el sentimiento de espacio, de estar en lo alto, y de no estar acompañado. Al final, de eso habla la canción, de la libertad, de la soledad, y de un árbol que crece valientemente ahí donde nadie se lo espera.
 
El aire rodea todo mi cuerpo.
No se escucha nada sólo el viento,
y no hay nadie más,
sólo libertad,
y en el horizonte tu recuerdo.
 
Las aves vuelan cerca de mí.
Nunca me preguntan lo que siento.
Pude resistir
el crecer aquí.
Fui yo quien plantó mi nacimiento.
 
A veces la lluvia me acaricia,
a veces me falta tu sonrisa.
Mi suelo es la pared
y crezco hacia adentro.
Yo te lo contaba pero no te encuentro.
 
Hay tantas versiones para una verdad,
como hay estrellas en el firmamento.
No está bien ni mal,
esto es lo que hay.
No lloren por mí que no estoy muerto.

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