Lloviendo a mi alrededor 

Ésta canción la escribí el 7 de agosto del año pasado. Un mes después de la muerte de Facundo Cabral. La muerte de Facundo me llevo a escuchar varias de sus canciones y entrevistas. Al mismo tiempo leía un libro de Eckart Tolle, “El Poder del Ahora”. Ambos son grandes maestros de la vida y del espiritu y sin duda los dos han influido en la forma en la que pienso y en la que vivo. Ambos en algún momento han mencionado la importancia de encontrar a Dios en la naturaleza, encontrar en ella sobre todo la sabiduría de Dios. La filosofía que hay en la existencia de cada ser vivo, para así encontrar nuestro proposito, porque somos seres vivos igual que los demás y podemos compartir el mismo proposito de vida. ¿cuál es el proposito de la vida? Tener paz, tener calma, tener silencio.

Facundo y Eckart me enseñaron que el problema es nuestra consciencia y nuestra inteligencia, porque nos alejan de nuestra propia naturaleza, son nuestra mejor ventaja para la sobrevivencia y conquista del mundo y el espacio, pero nuestra mayor desventaja para la felicidad. Y el reto como seres humanos es aprovechar ambas (inteligencia y consciencia) para nuestra salvación, nuestro iluminación, nuestra felicidad.

La melancolía, la tristeza, la preocupación todas vienen del mismo lugar en nuestra mente, lo que Tolle llama “el Ego”. Que sería esa parte en nuestra cabeza que nos hace ser infelices y nos hace sufrir. Un árbol no tiene esto, un animal tampoco. Tienen dolor pero no sufrimiento y es ahí la sabiduría de la vida de la cual nos hemos alejado.

Hay mucho que aprender de los grandes maestros como Facundo y Eckart, de las personas iluminadas que ya caminan al rededor de nosotros, de los que ya no están como Jesus o Buda, y de los que no hablan como todos los otros seres vivos. Hay mucho que aprender de los árboles también.

Me he vuelto admirador
de la relación
entre un árbol y la vida.

Crecer con la intención
de un día tocar el sol
y nunca darla por perdida.

Y aceptar si el viento
se vuelve algo molesto
y te sacude todo el día.

Y no perder el tiempo
en malos pensamientos
que roban energía.


Y yo vivo sin vivir
sufriéndome por sufrir.
Pasando el tiempo en melancolías.

Negándome a aceptar,
viviendo en la adversidad
de lo que me toca cada día.

Deseando encontrar tesoros
que están mas allá del sol
sin ver que ya tengo oro
lloviendo a mi alrededor


Me he vuelto admirador
de la relación
entre un árbol y la vida.

Con gran ecuanimidad
y responsabilidad
ser el hogar para otras vidas.

Y si viene una tormenta
vivirla sin resistencia.
Beber el agua que me tira.

Lograr que todas mis hojas
reciban rayos de sol.
Usar toda y cada gota
de amor, de amor.

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